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Don Melchor: Excelencia y Pasión



Chile es una tierra fácil de amar, con gente amable, una gastronomía deliciosa y una cultura vitivinícola maravillosa. Por su calidad, reconocimiento y prestigio, Sus vinos están entre los más importantes del mundo. Brillantes, seductores y asombrosos, los vinos de Concha y Toro representan el candor chileno en cada botella.


Saber beber vino va más allá de abrir una botella y servirlo en la copa: se trata de comprenderlo y de dejarnos seducir por las sensaciones que produce. Esta fue la fórmula secreta que usó Don Melchor Concha y Toro, cuando en el año 1883 fundó los cimientos de esta gran compañía. Al ser un gran visionario, Don Melchor vislumbró un exitoso futuro para los vinos chilenos, así que mandó traer nobles cepas de la región de Bordeaux, Francia, para plantar sus primeras vides en el valle del Maipo, ubicado en los alrededores de Santiago.


Viña Don Melchor está ubicada en Puente Alto, en el valle de Alto Maipo, la región vitivinícola más prestigiosa de Chile, que por sus condiciones climáticas y ubicación geográfica brindan las condiciones perfectoas para que las uvas crezcan jugosas, dulces y con un sabor extraordinario. De las 127 hectáreas de la bodega, el 90% corresponden a Cabernet Sauvignon, y el resto se dividen en Cabernet Franc con el 7.1%), Merlot con 1.9% y Petit Verdot con un 1%.



Una de las características más importantes del viñedo es que se encuentra emplazado sobre la terraza aluvial agrícola más antigua del río Maipo, cuyo suelo está compuesto por un alto contenido de minerales, arcilla, gravas y piedras redondeadas debido a la erosión causada por glaciares que avanzaron desde las montañas hacia el valle, arrastrando material que luego se depositó en las terrazas, otorgando un carácter único a Don Melchor.


Otro factor relevante en este extraordinario terroir, es la influencia fría de la cordillera de los Andes, que se manifiesta en forma de brisas frescas y en un amplio diferencial de temperaturas entre el día y la noche durante el periodo de maduración. Estas condiciones favorecen la maduración lenta y homogénea de los taninos, junto con la conservación de una justa acidez, fruta roja fresca y una mayor concentración de color y aromas en los racimos.


Desde la primera cosecha y la primera botella de Don Melchor que se descorchó, su producción ha estado basada en tres pilares, que juntas forman la filosofía que le da vida: su herencia y trayectoria, las condiciones inigualables del terroir y el profundo entendimiento y experiencia en su elaboración.


Durante estas décadas, gracias al amor del enólogo Enrique Tirado y de cada una de las manos involucradas en el proceso de la creación de Don Melchor, en Puente Alto, que han trabajado en conjunto para aprovechar al máximo las cualidades del valle, su clima y su suelo y el viñedo, es hoy podemos saborear un vino perfecto, único, definido por la pasión, simplemente impecable.




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