• Deby Beard

Sensaciones, sabores y leyendas



En el pueblo mágico de Parras, en Coahuila, hay un oasis rebosante de verdor e historia llamado Casa Madero, bodega que fue fundada en 1568, cuando los primeros exploradores españoles descubrieron manantiales de agua y vides silvestres.

Los jesuitas establecieron la Misión de Santa María de las Parras y elaboraron el primer vino mexicano, pero fue en 1597 cuando Don Lorenzo García fundó la Hacienda San Lorenzo, con merced del rey Felipe II de España, quien estampó su sello en el Libro de Las Mercedes permitiéndole a Casa Madero ser el primer productor de uvas para la elaboración de vino y brandy en América.


Con esta trayectoria, Casa Madero ha sido galardonado con más de mil medallas en 21 países, dentro de los concursos más importantes a nivel internacional, colocando a México en la mira de importantes países productores de vino. Tan sólo este año ha logrado más de 60 reconocimientos.


Al brindar con Casa Madero, destacan los deliciosos sabores y aromas de uvas cultivadas con amor, sembradas por las manos amorosas que durante siglos las han cuidado con esmero, y por supuesto, se saborea el orgullo de saber que son vinos mexicanos reconocidos en el mundo por sus cualidades únicas y gran calidad.


Bajo los tibios rayos del sol, Casa Madero nos cautiva con su historia fascinante y sus paisajes novelescos. Además de crear vinos deliciosos y de reconocimiento mundial, su existencia es una fuente de orgullo para lo bien hecho en el país. En conjunto, los sabores, sensaciones, historias y leyendas que le dan vida a Casa Madero, se nos presentan como una obra de arte donde la naturaleza puso el lienzo y la bodega, las pinceladas.


Casa Madero ha conquistado a través de generaciones con su romanticismo histórico, un rico pasado que se manifiesta en un presente exitoso, que nos llenan el espíritu y los sentidos, con deliciosos sabores.