Donde el diseño susurra memorias: Casa Habita
- Deby Beard
- Dec 6, 2025
- 2 min read

En medio del pulso creativo de la Colonia Lafayette, allí donde Guadalajara respira con un ritmo más lento y más fino, encontramos un refugio que parece haber detenido el tiempo para reinventarlo. Casa Habita no se visita: se habita, se siente, se respira como un paréntesis necesario en la vida.
Desde fuera, la propiedad parece una conversación entre épocas. Una casona de los años cuarenta, con su elegancia que no necesita explicación, se enlaza con una torre esbelta y contemporánea que emerge entre destellos. No se enfrentan: se miran, se reconocen y se acompañan. Dimore Studio logró lo que parecía imposible: que dos tiempos se tomen de la mano sin nostalgias forzadas, que lo clásico celebre a lo moderno sin perder su dignidad.
Entrar al lobby es cruzar un umbral sensorial. La luz se derrama en tonos ámbar, el aire huele a bienvenida, a calma, a algo casi íntimo. El bar —vestido en verdes profundos y pinceladas de cobre— crea una especie de zona suspendida donde las tardes se alargan sin culpa. En el restaurante, el tiempo adquiere otra textura: platos honestos, sabores con raíz tapatía, una cocina que sabe contar historias sin estridencias. Comida hecha con alma, servida con una sonrisa que no necesita explicación.

El arte no cuelga: flota. Se insinúa en los muros, en los materiales, en el brillo de los metales y la suavidad del mármol. La luz natural se mueve durante el día como si pintara su propio mural: por la mañana es un respiro dorado; por la tarde, un abrazo tibio; por la noche, una coreografía de sombras que se deslizan entre las lámparas encendidas.
El corazón vivo de Casa Habita es su Patio Bar. Ahí, los dos mundos —el antiguo y el moderno— finalmente coinciden. Las conversaciones se mecen con el clima tapatío, el mezcal fluye despacio, la alberca refleja pedazos de cielo, y la música llega discreta desde la terraza. Es un espacio que invita a soltar el paso, a quedarse un poco más, a olvidarse del reloj.
Desde la terraza, la ciudad se revela como un mosaico de luz. La Lafayette vibra a pasos de distancia: galerías, cafés que parecen escondites, tiendas que guardan historias, y calles donde la creatividad se mueve como un rumor constante.
Casa Habita es un respiro estético, un refugio emocional, un pequeño poema arquitectónico donde la memoria se mezcla con la modernidad, creando un espacio donde cada rincón susurra una historia distinta. Un lugar que confirma que la belleza —cuando se vive— también puede ser hogar.




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