• Deby Beard

Un recorrido por los vinos de la DOCa Rioja



España es una gran barrica que encierra los secretos más ancestrales del vino. Han pasado siglos y ríos de vinos por sus bodegas y sigue siendo uno de los grandes referentes del denominado Viejo Mundo.


La primera Denominación de Origen Calificada de España, la DOCa Rioja, tiene todo para iniciarse en el mundo del vino, con una amplia selección de increíbles casa vinícolas.


En la DOCa Rioja, la crianza se realiza de forma minuciosa en barricas de roble de 225 litros, con trasiegos periódicos que permiten separar los sedimentos del vino que se van depositando naturalmente en el fondo. Después de siglos de tradición productiva y saber hacer local, los productores de Rioja determinaron que las barricas de esta capacidad ofrecían la mejor relación entre el líquido y la superficie de madera con la que está en contacto, dando como resultado vinos cargados de frutalidad, pero estructurados, elegantes y complejos en boca.


Si bien muchos amantes del vino enfocan su atención en los tintos, en Rioja, los blancos nos enamoran con sus sabores sutiles y matices increíbles. Algunos de ellos compuestos de uvas Viura, Malvasía, Garnacha Blanca, Maturana y Tempranillo Blanco, estos fermentados brillan por su frescura, ligereza, acidez vibrante y gran balance sensorial.


Los rosados de Rioja nos seducen con sus tonos rubí y cereza, seductores a la vista, son perfectos para disfrutar al mediodía gracias a sus intensas notas de frambuesa madura, granada, grosella y arándanos frescos, con ese inconfundible matiz láctico que recuerda al yogurt de frutos rojos. En boca, estos fermentados son capaces de hacer frente a casi cualquier almuerzo o celebración de mañana gracias a su estructura, amplitud aromática, vibrante y placentera acidez, perfectos para acompañar platillos especiados, bien cargados de sabor o con ligerísima sensación picante.



Los tintos Crianza de la DOCa Rioja despliegan una explosiva frutalidad y acidez vibrante al compás de placenteros recuerdos de vainilla, coco y especias sutiles. Los Reserva, por el contrario, entregan una excepcional complejidad aromática y gustativa, con potentes tonos de fruta madura y hierbas balsámicas a las que se suma un elegantísimo fondo de maderas finas, cuero nuevo y agradables tostados.


Uno de los rasgos diferenciadores de los vinos de la DOCa Rioja es su gran aptitud para el envejecimiento; el meticuloso proceso de crianza exalta su propia esencia territorial, les otorga apetecibles tonos aromáticos y gustativos, y les permite subsistir al paso del tiempo. Tan fascinantes fueron los resultados en copa, que la Denominación de Origen Calificada Rioja cimentó su categorización vínica original en el propio envejecimiento en barrica: Genérico, vinos en su primer o segundo año, que conservan sus características primarias de frescura y frutalidad; Crianza, vinos al menos en su tercer año, que han permanecido un año como mínimo en barrica de roble, en el caso de los tintos, y 6 meses, en el caso de los blancos; Reserva, con una crianza mínima entre barrica de roble y botella de tres años de los cuales uno al menos se realiza en roble, en tintos, y 6 meses en blancos; y Gran Reserva, vinos de cosechas verdaderamente excepcionales que se crían durante un período total de sesenta meses con un mínimo de dos años en barrica de roble, en tintos, y 6 meses, en blancos.


Los vinos de Rioja son el resultado de la unión de pasiones, de la música de corazones que laten por un mismo objetivo: el de crear vinos fabulosos que dejen un buen sabor de boca y una huella en la memoria. Al ser la primera Denominación de Origen de España, y la primera en recibir la certificación de Calificada, Rioja ampara los vinos de sus bodegas productoras con un halo de calidad insuperable, que introduce a los principiantes en este maravilloso mundo, y que reafirma en los expertos su cariño por sus uvas.