• Alexis Beard

Deleites culinarios en Comal



Durante más de 20 años, Auberge Resorts Collection se ha ganado la reputación de crear experiencias residenciales y de resort excepcionales en ubicaciones excepcionales. Desde las emocionantes laderas del histórico Aspen hasta el infinitamente romántico Valle de Napa, cada propiedad refleja la singularidad de su codiciado entorno y es conocida por su discreta elegancia y su servicio amable pero discreto.


Ubicada a lo largo de una cala protegida, la playa más deseable de Los Cabos ha sido conocida durante mucho tiempo por sus tranquilas aguas donde se puede nadar y sus arrecifes de coral prístinos, donde una breve aventura en el mar revela un mundo submarino oculto de peces tropicales y tortugas marinas. Chileno Bay Resort, parte de Auberge, fue creado con una visión distinta para brindar una versión contemporánea del clásico escape de Baja con una estética aireada y abierta que difumina la línea entre el interior y el exterior con terrazas privadas en cada habitación.


Este lujoso y espectacular hotel, parte de Auberge Resorts Collection, fue creado con una visión distinta para brindar una versión contemporánea del clásico escape de Baja con una estética aireada y abierta que difumina la línea entre el interior y el exterior con terrazas privadas en cada habitación.

En COMAL, el talentoso chef Yvan Mucharraz se deleita en adoptar un nuevo enfoque de la cocina regional mexicana y latinoamericana para un menú imaginativo que incorpora la pesca más fresca del mar, desde almejas con chocolate hasta langostas espinosas.

Este viajero ávido y nativo de México trae años de experiencia capacitándose con algunos de los mejores chefs del mundo, incluidos Thomas Keller y Juan Mari Arzak, antes de dirigir la cocina en otros resorts de lujo de primer nivel. Innovador y atrevido, sus platillos son odas al buen vivir y al buen comer, haciendo de cada momento una aventura sensorial.


Aquí me deleité con unos increíbles camarones con miso y chiles shishito, unos espectaculares tacos de short rib que nos llevaron a mundos de placer y unas ostras nos revelaron sabores únicos y sorprendentes, con un toque picante. El postre fue una increíble creación de churros y salsa de dulce de leche y chocolate, maridado con uno chocolate caliente proveniente de Ecuador.


El cielo cambia constantemente de color, jugando con miles de tonalidades rosadas, rojizas y moradas, contrastando con la blanca espuma de las olas del Mar de Cortés al acariciar las imponentes rocas de la bahía. Un momento de magia irrepetible, yo me dejé llevar por la exquisitez de la cocina del hermoso y lujoso restaurante Comal.