El arte de la pausa en Xiamen
- Melanie Beard
- 27 minutes ago
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Llegué al Waldorf Astoria Xiamen como quien se aproxima a una isla secreta. El trayecto, envuelto en luz suave y vegetación pulida por el diseño, parecía preparar al cuerpo para una experiencia que no se mide en horas sino en sensaciones. Desde el primer instante, el hotel se presentó como una pausa elegante frente al vértigo del mundo: mármol que guarda el eco de pasos lentos, ventanales abiertos que respira sin prisa, y una calma casi líquida que se filtra en la piel.
Mi suite era un refugio suspendido entre cielo y agua. La ciudad de Xiamen se extendía como una página abierta, cambiante, viva. Dentro, cada detalle —la textura de las telas, el silencio exacto, el aroma apenas perceptible— parecía pensado para recordar algo esencial: descansar también es una forma de viajar. Las mañanas se abrían con una luz nacarada que entraba sin pedir permiso, y las noches cerraban con el rumor lejano de esta metropolis china, como una respiración antigua que arrulla.

El hotel se mueve con un ritmo propio, casi ceremonial. Las áreas comunes se sienten como salas de contemplación donde el tiempo se dilata y el cuerpo aprende a desacelerar. Fue en ese estado de apertura sensorial cuando me adentré en el restaurante del hotel, como quien cruza un umbral invisible hacia otra dimensión del viaje.
Aquí, la experiencia gastronómica se despliega como un relato íntimo. Hokklo es un diálogo silencioso entre la tierra, el mar y la memoria. Anclado en la esencia culinaria de Fujian, el restaurante eleva los sabores locales y las técnicas auténticas a una expresión contemporánea, donde cada platillo refleja un profundo respeto por el origen. La experiencia se vive con pausa: presentaciones elaboradas, ingredientes que hablan por sí mismos y una filosofía de mercado a la mesa que celebra la frescura. El ritual del té tradicional o la cuidada selección de coñacs, whiskies y licores chinos acompañan el recorrido, invitando a permanecer y a escuchar lo que la cocina tiene que contar.

Brasserie One propone un ritmo distinto, cosmopolita y acogedor. Con inspiración francesa y un espíritu naturalmente elegante, es un espacio que se adapta con fluidez a cada momento del día. Por la mañana, el desayuno se despliega en un generoso buffet “East Meets West”, donde conviven sabores europeos y asiáticos con naturalidad. Al mediodía y por la noche, la propuesta se centra en platos europeos cuidadosamente ejecutados, con carnes de primera calidad y mariscos frescos. Brasserie One es un punto de encuentro donde la sofisticación se siente ligera y el placer de comer se disfruta en su maxima expresión.
Waldorf Astoria Xiamen continúa desplegándose como un libro que no quiere terminarse. Los desayunos son pausados, bañados por una luz que despierta sin urgencia. Las tardes invitan a caminar sin rumbo, a sentarse frente al agua, a dejar que el pensamiento se vuelva liviano; el perfecto punto para explorar esta fascinante región del China.




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