Joya contemporánea en una ciudad creativa: Taoxichuan Hotel
- Melanie Beard
- Dec 13, 2025
- 3 min read

En Jingdezhen, donde el aire aún conserva destellos de porcelana antigua, descubrí un refugio suspendido entre el arte y el tiempo: el Taoxichuan Hotel, miembro de The Unbound Collection by Hyatt. Una joya contemporánea en el corazón creativo de la ciudad, concebida como un santuario para quienes buscan belleza, calma y significado.
Llegar a este fascinante destino de China es como entrar en un soplo de serenidad que huele a arcilla fina; como si cada ladrillo, cada sombra y cada textura hubieran sido pensados para honrar siglos de manos artesanas. El edificio, diseñado por el prestigioso estudio británico David Chipperfield Architects, se levanta con una elegancia silenciosa: es una arquitectura que murmura, que respira y que se entrelaza con el espíritu de una ciudad donde la porcelana es lenguaje, herencia y destino.

El hotel cuenta con 196 amplias habitaciones, incluidas siete suites, todas concebidas como espacios luminosos donde la modernidad dialoga con la tradición. Cada estancia está equipada con comodidades contemporáneas, amenidades de lujo y delicados elementos artesanales en cerámica, creados especialmente para rendir homenaje a Jingdezhen. Uno o varios balcones privados permiten contemplar la ciudad desde lo alto, observando su pulso cambiante a lo largo del día: amaneceres azules, tardes pausadas y noches encendidas por talleres y galerías.
Mis días comenzaron en ese equilibrio perfecto entre diseño y calidez. La habitación era un refugio silencioso donde cada detalle —una textura, un esmalte, una forma— evocaba la herencia milenaria de la porcelana. Desde la terraza, veía cómo la ciudad respiraba con un ritmo propio, casi ceremonial.

Me dejé llevar por esa cadencia artística que impregna el hotel y me adentré en Jingdezhen, ciudad que durante más de mil años abasteció a imperios con su porcelana perfecta. Antiguamente llamada Changnan, adoptó su nombre actual en honor a una era que elevó su cerámica a categoría imperial.
Cobalt Restaurant del hotel es una celebración sensorial que se vive como un picnic sofisticado en medio del jardín. Concebido como una extensión natural del espacio exterior, el restaurante invita a una experiencia vibrante y relajada, donde la luz, el verde y la gastronomía dialogan con naturalidad. Su propuesta culinaria rinde homenaje a las cocinas locales y regionales de China, con sabores auténticos de Jiangxi, Hangzhou y la tradición cantonesa, reinterpretados con elegancia contemporánea.

La experiencia se eleva con una cuidada y extensa selección de vinos, pensada para acompañar cada matiz del menú. Para ocasiones especiales, Cobalt dispone de cuatro salones privados preciosos, cada uno con lounge independiente y servicio de mayordomo, creando un entorno íntimo y exclusivo donde el tiempo parece detenerse alrededor de la mesa.
A unos pasos del hotel se despliega Taoxichuan, la célebre Avenida del Arte Cerámico, un distrito de casi dos kilómetros de antigua historia industrial transformada. Fábricas restauradas se han convertido en talleres, museos, cafés, estudios y plazas abiertas donde jóvenes creadores encuentran hogar, eco y proyección. Antiguas chimeneas hoy funcionan como faros urbanos de creatividad, y el lugar vibra con premios internacionales, reconocimientos culturales y una estética que captura miradas y corazones.

Durante el segundo aniversario del hotel, el propio David Alan Chipperfield, ganador del Premio Pritzker 2023, expresó: “Trabajar en este proyecto junto a nuestro cliente ha sido un viaje profundamente inspirador. Es realmente emocionante ver cómo nuestra visión compartida cobra vida en los espacios del Taoxichuan Hotel – The Unbound Collection by Hyatt y el Taoxichuan Grand Theater”. Sus palabras resumen la esencia del lugar: una obra donde arquitectura, arte y contexto dialogan en perfecta armonía.
Cada noche, al regresar a mi habitación, llevaba conmigo algún destello de esa magia: un fragmento de conversación, la imagen de un jarrón que parecía flotar, el sonido hipnótico del torno girando. Y al abrir la puerta, el silencio cálido del hotel me recibía como un abrazo conocido. Mi estancia en el Taoxichuan Hotel fue una inmersión en un universo donde la materia cobra espíritu, donde la tradición inspira al presente y donde lo cotidiano, inevitablemente, se vuelve extraordinario.




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